La corona de la gama alta en Android ya tiene un claro aspirante. El Samsung Galaxy S25 Ultra llega cargado de inteligencia artificial, consolidándose de inmediato como el principal rival del iPhone 16 Pro Max. La marca surcoreana mantiene una filosofía bastante clara para este año: si algo ya le gusta a la gente y funciona bien, es mejor dejarlo quieto. Quienes buscan este tipo de dispositivos saben exactamente a lo que van, ya que estamos hablando de un celular enorme, con más de 16 centímetros de alto, que no pide disculpas por su tamaño.
Un gigante más cómodo en la mano
A simple vista, tenemos una verdadera bestia rectangular con una pantalla AMOLED LTPO de 6,9 pulgadas, resolución Quad HD+ y una tasa de refresco de 120 Hz, todo protegido por la resistencia del Gorilla Glass Armor 2. Su interior está gobernado por el potente procesador Snapdragon 8 Elite, acompañado de 12 GB de memoria RAM y opciones de almacenamiento que van desde los 256 GB hasta alcanzar 1 TB de capacidad.
El apartado fotográfico impone respeto. Cuenta con un sensor principal de 200 MP, un lente ultra gran angular de 50 MP y dos teleobjetivos; uno de 50 MP con zoom óptico 5x y otro de 10 MP con zoom 3x, dejando la cámara frontal en 12 MP para las videollamadas. Para aguantar el ritmo pesado del día a día, incluye una batería de 5.000 mAh que soporta carga rápida de 45W, certificación IP68 contra agua y polvo, conectividad 5G, WiFi 7 y el clásico S-Pen integrado.
Menos peso, esquinas suavizadas
Los ingenieros lograron reducir el peso del equipo a 218 gramos, bajando desde los 233 que marcaba la generación pasada. El cambio se siente inmediatamente al sostenerlo. Sigue sin ser un celular ligero, pero el gran mérito de Samsung está en no haber sacrificado tamaño de batería ni calidad de materiales para lograr ponerlo a dieta.
Las quejas sobre las esquinas demasiado afiladas, un reclamo que venía resonando desde el Galaxy S22, por fin encontraron respuesta. Los bordes se han suavizado notablemente para mejorar el agarre, aunque la parte trasera todavía conserva cierta rigidez que le resta un poco de ergonomía frente a sus competidores directos. Las cámaras traseras mantienen la misma disposición del año anterior, pero los anillos que protegen los lentes ahora traen un aire visual muy similar al del Galaxy Z Fold, un ajuste estético lateral que funciona bastante bien.
El futuro inmediato y el reto de la privacidad
Mientras el S25 Ultra perfecciona la fórmula actual de la compañía, los ojos de la industria ya se empiezan a posar sobre las innovaciones que traerá el futuro Galaxy S26 Ultra. Samsung planea incorporar una de las soluciones de seguridad más ingeniosas del mercado con su nueva función Privacy Display. Esta tecnología busca bloquear la vista de los curiosos que intentan leer nuestra pantalla de reojo en lugares públicos. El detalle fundamental está en que este avance estructural podría traer un costo visual que los más exigentes de la imagen deben tener en cuenta.
Cómo funciona la tecnología de píxeles direccionales
El reconocido analista Ice Universe ha explicado a fondo el hardware detrás de este panel. La pantalla utiliza dos tipos distintos de píxeles. Unos se encargan de emitir luz en un ángulo amplio tradicional, mientras que los otros disparan la luz de forma completamente recta y direccional. A diferencia de un simple filtro de software que oscurece la pantalla, estamos hablando de componentes físicos que siempre forman parte de la cuadrícula del panel.
Cuando desactivamos el modo de privacidad, ambos grupos de píxeles se encienden al mismo tiempo para formar la imagen completa. El inconveniente radica en que los píxeles direccionales siguen enviando su luz únicamente hacia adelante. Como nuestros ojos casi nunca se alinean a la perfección con cada esquina del celular, la luz de estos píxeles específicos comienza a perder fuerza ante la más mínima inclinación del aparato.
El efecto visual en la lectura diaria
Para entender mejor este fenómeno, vale la pena imaginar el trazo de dos bolígrafos. Uno tiene una punta gruesa que esparce mucha tinta a los lados y el otro una punta finísima que solo marca un trazo directo hacia abajo. Al intentar ver la línea desde una perspectiva lateral, la tinta del trazo fino parece desaparecer, alterando la forma en que percibimos los bordes.
En el uso real del S26 Ultra, esto significa que incluso con la resolución 2K activada y las funciones de privacidad totalmente apagadas, los textos pequeños o los fondos grises podrían mostrar ligeros cambios de brillo y claridad al mover la mirada por la pantalla. Quienes deseen comprobar este efecto visual por su cuenta podrán hacer una prueba sencilla: configurar la pantalla en 2K, abrir una página web con letras grises pequeñas e inclinar suavemente el dispositivo. La percepción de este cambio dependerá muchísimo de la sensibilidad de cada persona. Samsung parece estar dispuesto a priorizar esta seguridad direccional por encima de los ángulos de visión perfectos, apostando a que la mayoría de los usuarios valorarán más mantener sus datos a salvo de miradas ajenas.