Xiaomi: Entre la locura de las ofertas y la bestia fotográfica que busca destronar a todos

Si algo tiene Xiaomi es que sabe cómo meterse en el bolsillo a los usuarios, ya sea lanzando promociones que quitan el hipo o poniendo en el mercado aparatos que, más que teléfonos, parecen cámaras de fotos disfrazadas. Ahora mismo, la marca está dando un golpe sobre la mesa con el Xiaomi 15T Pro. Hasta el 23 de enero, en la campaña Cuesta Abajo de MediaMarkt, este bicho se puede pillar por 799 euros, un precio que también han clavado en Amazon y PcComponentes. Es una oportunidad de esas que no se ven todos los días, sobre todo pensando que te llevas un terminal con 1 TB de almacenamiento.

El 15T Pro no es un invento raro, es la gama alta de toda la vida de la marca que convence por su hardware. No esperes un cambio radical en el diseño respecto al modelo anterior, pero por dentro la cosa cambia. Te planta una pantalla de 6,83 pulgadas que se ve de escándalo con su tasa de refresco de 144 Hz, además de llevarse bien con Dolby Vision y HDR10+. Bajo el capó, el MediaTek Dimensity 9400+ junto a sus 12 GB de RAM vuelan, y con esos 5.500 mAh de batería, sumados a la carga rápida de 90W y la inalámbrica de 50W, tienes potencia para rato. Y claro, está el tema de las cámaras: la colaboración con Leica se nota, con un sensor principal de 50 MP, un teleobjetivo de 50 MP y un ultra gran angular de 12 MP que cumplen sobradamente.

Ahora, si nos ponemos en plan más serio y miramos al hermano mayor, el Xiaomi 17 Ultra, la cosa cambia de nivel. Esto ya no es solo una oferta de fin de semana, estamos hablando de un aparato que le quiere comer los mandados al Samsung Galaxy S26 Ultra y al iPhone 17 Pro Max. Lo he estado usando un par de semanas como si fuera mi teléfono personal —entre correos, juegos y probando a fondo sus lentes— y, a ver, no es barato ni sutil, pero las fotos que saca, especialmente con zoom, son de otro planeta. Tiene una nitidez y una profundidad que asustan.

Eso sí, no todo es color de rosa. Es un armatoste de 218 gramos y 8,3 mm de grosor, con un módulo de cámaras que sobresale un montón. Se nota que Xiaomi ha querido apostar por nuevos materiales, usando una trasera de plástico reforzado con fibra de vidrio que, aunque dicen que es más resistente, no termina de sentirse tan premium como uno esperaría por lo que cuesta. Además, el software sigue siendo un poco caótico, algo que ya es marca de la casa.

Lo que me dejó pensativo es la manía de Xiaomi con el Photography Kit. Para tener un botón de disparo dedicado, que en un teléfono tan enfocado a la fotografía debería venir de serie, te tienes que gastar cien pavos más en una carcasa que, honestamente, se siente barata. Te trae batería extra y un enganche para correa, pero le quitaron los controles de zoom que tenía el modelo anterior y te obliga a usar un cable propio que es un dolor de cabeza. Al final, el Xiaomi 17 Ultra es un bicho para entusiastas, una herramienta que te hace olvidar la cámara compacta en casa, pero que todavía arrastra esos detalles que te hacen preguntar si Xiaomi terminará de pulir la experiencia de uso algún día.