Movimientos en el Camp Nou: La llegada del “Presidente” Kessie y la lealtad de Dani Olmo

Franck Yannick Kessie ya viste los colores del Barcelona tras ser presentado oficialmente este miércoles. El volante marfileño llega como agente libre luego de una etapa dorada con el Milan, donde acaba de levantar el codiciado ‘Scudetto’. Aterriza en España con credenciales bastante pesadas, ya que en su última temporada lo premiaron como el mejor mediocampista de la Serie A y el futbolista africano más destacado en territorio italiano.

Un motor para la media cancha

Hablamos de un verdadero todoterreno, ese tipo de jugador de ida y vuelta que oxigena el campo. Kessie es un motorcito para recuperar la pelota, algo que dejó más que claro en Italia al robar 269 balones, la cifra más alta de toda la liga. Su aventura por Europa empezó estando cipote. A los 18 años el Atalanta lo trajo desde el Stella Club, uno de los equipos más fuertes de Costa de Marfil. Empezó en la categoría sub-19, pero rapidito demostró que estaba para más y lo prestaron al Cesena para que se fogueara.

Allí armó un temporadón y regresó al primer equipo del Atalanta con un nivel tan bárbaro que el Milan no la pensó dos veces para soltar 32 millones de euros por su ficha. Le tocó llegar a la escuadra ‘rossonera’ justo cuando andaban en plena reestructuración. Trajeron un montón de caras nuevas al mismo tiempo y, como suele pasar, los primeros meses estuvieron bastante complicados para adaptarse.

El detalle de su nombre y la anécdota en el parqueo

Si se fijan bien en sus redes sociales o en la camisa que usó tanto en Italia como ahora en el Barcelona, su apellido aparece sin tilde: Kessie. El jugador nunca ha hecho mayor escándalo sobre cómo se pronuncia o se escribe su nombre, simplemente dejó que en Italia lo llamaran tal como salía estampado en su uniforme.

Lo que sí genera bastante gracia es la historia detrás de su famoso apodo, “El Presidente”. Durante su presentación como azulgrana le preguntaron por qué le decían así. Muerto de risa, contó que en su primer día de entrenamiento con el Milan agarró y metió su carro justo en el espacio de parqueo del presidente del club. A los pocos minutos llegó un guardia de seguridad a pedirle que lo moviera porque ese lugar era estrictamente reservado. Él, bien quitado de la pena, le contestó que no pasaba nada porque ahora él era el presidente. Desde ese momento, todo el plantel lo empezó a llamar de esa forma.

Dani Olmo le hace el feo a una oferta millonaria

Mientras unos llegan al equipo con toda la motivación para ganarse un puesto, otros jugadores del plantel andan rechazando billete grande por amor a la camiseta. Ese es el caso de Dani Olmo. Los reportes del Diario Sport revelaron que había un club dispuesto a poner 60 millones de euros en las oficinas del Barcelona para llevarse al español, además de ofrecerle un contrato que le iba a arreglar la vida.

La tremenda oferta contemplaba un acuerdo por cuatro años que lo iba a dejar ganando cerca de 40 millones en total, o sea unos 9.5 millones netos por temporada. Ese sueldazo lo habría metido de un solo en la lista de los jugadores españoles mejor pagados de todo el planeta. Olmo cortó el tema de raíz y dejó clarito que no le interesa moverse del club. Su cabeza está metida cien por ciento en el equipo catalán, ya que su única intención es seguir afianzándose como una pieza inamovible en el esquema que anda armando el técnico Hansi Flick.